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P.zza Santa Croce
In Gerusalemme, 10
00185 Roma

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La Basílica
 

La Basílica de Santa Croce in Gerusalemme surgió en una antigua necrópolis romana sobre la cual, en el siglo III D.C., fue construido un palacio imperial, denominado Sessorium. Alrededor del edificio surgían las termas, el Anfiteatro Castrense y el Circo Variano, todos circundados por las Murallas Aurelianas. En el siglo IV, el palacio se convirtió en residencia de Elena, madre del emperador Constantino, que transformó la sala de audiencias en iglesia cristiana para conservar en ella las reliquias, que había encontrado en el Monte Calvario, de la Pasión de Cristo.

La basílica fue radicalmente remodelada en el siglo XII por el papa Lucio II, que le añadió tres naves y el campanario románico. En el siglo XVIII, el papa Benedicto XIV la transformó dándole el estilo barroco que mantiene hasta hoy. En la basílica se conservan numerosas obras de arte, entre ellas: los frescos medievales y el pavimento cosmatesco (siglo XII), y el ciclo de La Invención y Exaltación de la Cruz, obra de Antoniazzo da Romano (siglo XIV).


las reliquias
 

Las reliquias de la Pasión de Cristo están constituidas por tres fragmentos de la cruz, un clavo de la Crucifixión, dos espinas de la corona y parte del Titulus Crucis. La autenticidad de las reliquias ha sido objeto de estudios durante siglos: hoy, gracias a investigaciones históricas y científicas, ha sido confirmada. La verenación de los fragmentos de la cruz y del clavo se remonta al siglo IV. La reliquia del Titulus – la tabla de madera con una parte de la inscripción “Jesús Nazareno Rey de los Judíos” – escondida para protegerla de robos, fue localizada en 1492. Las espinas no fueron halladas por Elena, sino donadas en los siglos sucesivos. En efecto, la corona de espinas estuvo custodiada y venerada en Constantinopla.

 

las Murallas Aurelianas y el Circo Variano

 

A mediados del siglo III D.C., con el peligro de las invasiones bárbaras, se hizo necesario reforzar las defensas alrededor de Roma. El emperador Aureliano ordenó la construcción de un nuevo cordón de murallas fortificadas, que fue realizado entre los años 271 y 275 D.C.
El sector de las Murallas Aurelianas que circunda el área de S. Croce es uno de los mejor conservados de todo el cordón de murallas de Roma.
En la parte sudeste de la basílica, han sido sacados a la luz los vestigios del Circo Variano, que fue mandado edificar por el emperador Heliogábalo (218 – 222).

 

las Termas Elenianas y el Anfiteatro Castrense

 

Más allá de la actual via Eleniana, que conserva el recorrido de un camino de época romana, se observan unas habitaciones que han sido desenterradas. Pertenecen a la cisterna de alimentación de las Termas Elenianas que, sin lugar a dudas, pertenecieron a la madre de Constantino.
Al lado de la basílica y el monasterio se hallan los restos del Anfiteatro Castrense, el cual se encontraba en la parte más elevada de la zona y fue incluido en el recinto defensivo de la Ciudad Eterna por Aureliano (270 -275).
Su nombre deriva de Castrum que, en época tardo-antigua, tomó también el significado de morada imperial. En este se realizaban espectáculos de corte y ejercicios militares.
Los restos del anfiteatro siguieron las viscisitudes del monasterio; para construir los nuevos edificios a mediados del siglo XVIII, se utilizaron en parte sus ruinas.

Reserva de visitas guiadatas: www.pierreci.it